Mononucleosis infecciosa – La enfermedad del beso
Es una enfermedad que se caracteriza por fiebre, malestar general, hepatoesplenomegalia, linfadenopatías y dolor abdominal.
Se documentó a partir de las observaciones de Sprunt y Evans en 1921, quienes además del cuadro clínico describieron la linfocitosis atípica característica de la enfermedad.
Luego se descubrieron los anticuerpos heterófilos y se identificó el virus de Epstein-Barr como agente causal del linfoma de Burkitt. El Epstein-Barr es un virus del herpes tipo gamma, que lo podemos encontrar en la orofaringe, a nivel parotídeo y en cuello uterino. La infección puede generar linfoma de Burkitt y carcinomas nasofaríngeos.
Esta infección se puede presentar en menores de cinco años, en quienes la transmisión se produce a través de fómites contaminados con saliva.
En la segunda década de la vida; la transmisión se produce por contacto íntimo (“enfermedad del beso”).
Se presume que en lugares con malas condiciones higiénicas hasta 95% de la población haya tenido en la infancia, pero aun con las mejores condiciones higiénicas la población en los países desarrollados puede ser positiva en más de 50% a la edad de 25 años. En mayores de 35 años es muy rara.
El período de incubación de la enfermedad es, en promedio, de 30 a 50 días en los adultos y puede disminuir a la mitad del tiempo en los niños.
Las amígdalas presentan hipertrofia marcada y pueden hacer contacto en la línea media, toda la faringe aparece eritematosa con exudado grisáceo y maloliente, hay petequias palatinas, pero rara vez hay obstrucción de la vía aérea.
Las linfadenopatías, se distribuyen simétricamente en las cadenas cervicales posteriores (80-90%), pero pueden comprometer cualquiera de las cadenas del cuello o las cadenas extracervicales (axilares, inguinales).
La fiebre aparece con mayor frecuencia en la tarde y oscila entre 38°C y 39°C. Hay esplenomegalia en la mitad de los casos, la cual alcanza su punto máximo luego de la segunda semana de enfermedad.
Su diagnóstico es clínico-epidemiológico y laboratorial.
El manejo es sintomático con acetaminofén y antiinflamatorios no esteroideos. El tratamiento de las alteraciones autoinmunes se basa en un ciclo corto de esteroides.
La actividad física debe restringirse por tres semanas y los deportes de contacto por seis semanas o más, por el riesgo de rotura esplénica. Los pacientes con complicaciones severas deben ser hospitalizados para manejo inicial especializado.
Recuerda siempre de visitar a tu médico para que pueda evaluarte e indicarte tratamiento oportuno.
El éxito está en tus manos, cuídate y vive mejor.
PUBLICADO EN LA REVISTA SALUD MÉDICA EDICIÓN # 19
Dr. David Arturo Kury Marcos
Medicina Interna y Salud Ocupacional
Hospital Cemesa,
3er. Nivel, Consultorio #48
San Pedro Sula
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