¿Cuándo falla la terapia?
María decidió ir a terapia después de meses sintiéndose ansiosa y agotada. Asistió a varias sesiones, habló de su historia, entendió muchas cosas… pero su vida seguía igual. Con el tiempo pensó: “tal vez la terapia no es para mí”.
Historias como la de María son más comunes de lo que parecen. Sin embargo, el problema no es la terapia en sí, sino los factores que interfieren con el proceso. Parte fundamental del trabajo del terapéuta consiste en ser capaz de identificar y abordar estos factores, para que la terapia pueda desarrollarse de forma efectiva.
Algunos dependen del paciente: expectativas poco realistas, dificultad para aplicar lo trabajado fuera de consulta, evitación de temas incómodos o ambivalencia frente al cambio. Otros dependen del terapeuta: falta de estructura, exceso de pasividad o, por el contrario, una dirección excesivamente rígida, objetivos poco claros, una relación terapéutica débil o falta de competencia en las técnicas que propone. También existen factores externos, como cambios en la vida de la persona, entornos poco favorables o hábitos de vida que dificultan la mejoría.
Para abordar estos obstáculos, existen modelos estructurados como el modelo TEAM, un acrónimo que describe cuatro elementos clave del proceso terapéutico: Testing (evaluación continua), Empatía (calidad de la relación terapéutica), Agenda (definición de objetivos y manejo de la resistencia al cambio) y Métodos (herramientas prácticas para generar cambio).
Primero, la evaluación continua permite medir si realmente hay avances en los objetivos y ajustar el proceso; una terapia sin evaluación es como intentar llegar a un destino sin mapa ni referencias. Segundo, la empatía fortalece la relación terapéutica y crea un espacio de confianza donde la persona puede abordar temas difíciles. Tercero, la agenda ayuda a definir objetivos claros y trabajar la resistencia al cambio, entendiendo que muchas veces una parte de la persona quiere mejorar mientras otra teme hacerlo. Finalmente, los métodos ofrecen herramientas prácticas para manejar pensamientos, emociones y hábitos en la vida diaria. El objetivo no es solo aplicarlas en consulta, sino que la persona las aprenda, las haga propias y pueda utilizarlas por sí misma, desarrollando la capacidad de afrontar sus conflictos de manera autónoma.
Cuando estos elementos se integran, la terapia deja de ser solo un espacio de conversación y se convierte en un proceso activo, claro y orientado a resultados.
Como psiquiatra y terapeuta, mi compromiso es identificar y trabajar estos factores de manera estructurada, integrando estrategias basadas en evidencia y medicina de estilo de vida, para ayudar a cada persona a lograr cambios reales y sostenibles en su bienestar.
PUBLICADO EN LA REVISTA SALUD MÉDICA EDICIÓN # 24
Dr. Aaron Daniel Paredes
Médico Psiquiatra
Condominios Médicos del Valle II
5to. nivel, consultorio # 504
San Pedro Sula, Honduras
Cel: (504) 9315-6693
