Cirugía Fetal: Curar antes de nacer
La cirugía fetal representa uno de los mayores avances en la medicina moderna. Se trata de intervenciones realizadas antes del nacimiento con el objetivo de corregir o paliar malformaciones congénitas que, de no tratarse de manera temprana, pueden condicionar severamente la calidad de vida del recién nacido o incluso comprometer su supervivencia. Aunque su aplicación aún es limitada en países como Honduras, esta disciplina está transformando la manera en que vemos al feto: ya no únicamente como un ser en desarrollo, sino como un verdadero paciente.
¿Cuáles son las enfermedades más frecuentemente tratadas mediante cirugía fetal?
Estas incluyen la espina bífida abierta (mielomeningocele), donde la reparación intrauterina de la médula espinal ha demostrado mejores resultados neurológicos en comparación con la cirugía postnatal. También destaca el síndrome de transfusión feto-fetal, una complicación exclusiva de embarazos gemelares monocoriales (una sola placenta) en la que existe un intercambio sanguíneo desigual entre los gemelos; el tratamiento más efectivo es la coagulación con láser de las anastomosis placentarias. Otras indicaciones, menos comunes pero igualmente relevantes, incluyen la obstrucción de vías urinarias graves y algunas malformaciones torácicas que amenazan la vida fetal.
¿Se practica en Honduras, la cirugía fetal?
Todavía no se practica de manera rutinaria. Existen múltiples razones: la necesidad de equipos quirúrgicos multidisciplinarios altamente especializados, el elevado costo de la tecnología requerida y la falta de centros de referencia con capacidad de cuidados intensivos neonatales avanzados. Actualmente, solo un número muy limitado de especialistas materno-fetales en el país cuentan con entrenamiento formal en estas técnicas, lo que hace que muchos casos sean diagnosticados localmente pero referidos al extranjero.
Un aspecto fundamental:
Y que no debe pasarse por alto, es la realización del ultrasonido estructural del segundo trimestre, también conocido como ultrasonido morfológico, entre las semanas 18 y 24. Este estudio es la puerta de entrada al diagnóstico prenatal avanzado y, en consecuencia, a la posibilidad de cirugía fetal. Durante este examen se revisa en detalle la anatomía del bebé: cerebro, columna, corazón, pulmones, diafragma, riñones, vejiga, extremidades y placenta. Gracias a él se detectan hasta un 80 – 90% de las anomalías mayores, incluyendo las que pueden beneficiarse de cirugía intrauterina.
Es aquí donde recae una responsabilidad enorme sobre el médico ginecólogo:
Toda paciente debe ser referida a un ultrasonido estructural en el segundo trimestre. No se trata de un estudio opcional, sino de un paso esencial en el cuidado prenatal moderno. Sin esta evaluación, las malformaciones suelen descubrirse hasta el nacimiento, perdiendo la oportunidad de ofrecer tratamientos que pueden salvar vidas y reducir discapacidades. En otras palabras, el ultrasonido estructural es la llave que abre la puerta a la medicina fetal del siglo XXI.
A nivel global, los resultados de la cirugía fetal han mostrado mejoras significativas tanto en la sobrevida como en la reducción de secuelas a largo plazo, pero también requieren un estricto seguimiento del embarazo, pues estas intervenciones no están exentas de riesgos, como el parto pretérmino o complicaciones maternas. Por ello, la selección de los casos debe ser cuidadosa y realizada en centros con experiencia.
Como reflexión final, conviene recordar que el feto es el paciente más paciente, ya que espera nueve meses para ser atendido. Reconocerlo así nos impulsa a continuar buscando estrategias para atenderlo de la mejor manera posible, incluso antes de su nacimiento.
PUBLICADO EN LA REVISTA SALUD MÉDICA EDICIÓN # 23
Dr. Juan José Jaar Faraj
Ginecólogo – Obstetra / Colposcopia /
Medicina Materno Infantil
Hospital Cemesa, Consultorio # 36
San Pedro Sula, Honduras
Cel: (504) 9579-8664 / 9452-3573
